Entradas

Mostrando entradas de junio, 2025

Cuando el alma pide Aire...

Imagen
 🌕 Cuando el alma pide aire Por Uma Luna Hay momentos en la vida en los que todo sigue funcionando por fuera… pero por dentro, algo empieza a sonar distinto. Una especie de eco. Un susurro tenue que se escapa entre las rutinas. Una sensación de “esto no me alcanza, esto ya no me habita igual”. No es crisis. No es tristeza. Es más bien como si una parte del alma dijera, bajito: “Necesito aire.” Aire para pensar sin interrupciones. Aire para caminar sin que el tiempo pese. Aire para no tener que sostener tanto. La vida muchas veces nos enseña a construir, a dar, a ocuparnos. Y eso es hermoso. Pero también hay una etapa —más silenciosa y honesta— en la que se vuelve urgente revisar si lo que estamos sosteniendo todavía nos sostiene a nosotras. No hay respuestas rápidas. Pero sí hay señales: La necesidad de hacer menos ruido. El deseo de andar liviana. Las ganas de irse un rato. De irse no para escapar, sino para encontrarse. A veces, lo único que necesitamos es eso: un paisaje nuevo,...
Imagen
  🌕Cuando el alma pide una pista Salir de la zona de confort después de los 50 también es un acto de amor propio Hay un momento en la vida, a menudo después de los 50, en que uno empieza a sentir la llamada. Un impulso interno que no grita, sino que susurra con fuerza: "¿Y si me atrevo?". No es un capricho ni una ocurrencia tardía. Es el alma pidiendo una pista. Es ese deseo silencioso de volver a sentir emoción, riesgo, adrenalina... no por obligación, sino por elección. Pero entonces aparece la otra voz. La que dice: "¿Y si me equivoco?" "¿Y si lo dejo en ridículo?" "¿No soy mayor para esto?" Y al final, lo que realmente nos asusta no es el fracaso. Es ser vistas . Es exponernos de nuevo tras años de protección, maternidad, rutinas, sacrificios. Es tener que prepararnos por dentro y por fuera. Elegir con qué actitud, con qué herramientas y con qué energía vamos a vivir ese sueño... como cuando éramos niñas. Pero ahora co...

"El susurro de lo que pedimos en silencio"

Imagen
 "El susurro de lo que pedimos en silencio" Hay momentos en los que la vida se acomoda sola. Sin que empujemos. Sin que forcemos. Simplemente… se acomoda. Y entonces lo que parecía un reclamo interno, una queja silenciosa que ni siquiera habíamos terminado de formular en palabras, encuentra respuesta. Es ahí cuando uno entiende que el universo no escucha lo que decimos, sino lo que vibramos. Por eso, ojo con lo que pensás. Ojo con lo que deseás desde el cansancio, desde el anhelo o desde el amor… Porque la vida te escucha. Hay una inteligencia invisible que se mueve cuando uno suelta el control, cuando deja de resistir y se permite confiar. Y en ese confiar, aparece lo inesperado. Lo que no buscabas, pero era justo lo que necesitabas. No hay magia más profunda que la de sentir que lo que llega, aunque no lo entiendas al princi pio, era para vos.

Carta abierta: Soltar el mandato del trabajo

Imagen
 Carta abierta: Soltar el mandato del trabajo Querido mandato antiguo: Durante tantos años me hiciste creer que el valor de una persona se medía por cuánto podía soportar. Que trabajar era sinónimo de sacrificio. Que agachar la cabeza era una forma de honrar la vida. Que había que agradecer cualquier trabajo, aunque apagase el alma, porque “al menos tenías uno”. Me hiciste pensar que estaba mal tener tiempo libre. Que descansar era pereza. Que si no terminaba el día agotada, no había hecho lo suficiente. Me enseñaste que decir que no era de débiles. Y que soñar con vivir en paz era una fantasía egoísta. Te vi repetirte en mi historia, en la historia de mis padres, de mis abuelos, y también en mi cuerpo. Te sentí en mi insomnio, en mis nudos en el pecho, en mis comidas apuradas, en la angustia de no llegar. Fuiste tan sutil que por momentos creí que eras parte de mí. Pero no lo sos. Sos un eco del pasado. Un reflejo de la escasez. Un susurro que ya no guía mi camino. Hoy me detengo....

“¿Y si me elijo con todo?”

Imagen
 🌿 “¿Y si me elijo con todo?” Una reflexión desde lo más hondo del alma... A veces me pasa. Estoy haciendo algo que elegí… que amo, que me llena… y aún así, algo adentro se mueve. Una incomodidad suave, pero persistente. Una pregunta que no me suelta: ¿Y si no se trata de dejar nada, sino de empezar a incluir lo que vengo postergando? No hablo de desagradecimiento. Ni de capricho. Hablo de esa sensación que muchas mujeres tenemos alguna vez: La de que la vida sigue girando… y nosotras seguimos ahí, sosteniendo todo. Cumpliendo. Enseñando. Dando. Conteniendo. Siendo útiles. Valiosas. Disponibles. Y un día, así, sin grandes anuncios, te descubrís con una pequeña melancolía pegada al pecho. Una sensación de que algo está por vencerse, pero no sabés qué. Mirá si será fuerte ese tironeo, que incluso haciendo lo que amo —acompañar, guiar, enseñar— hay días en los que siento que estoy a destiempo con mi propia alma. Y me pregunto: ¿Cuántas veces más voy a postergar esos sueños que guardo...