Los roles y la identidad
Pasamos gran parte de la vida aprendiendo a cumplir roles. Ser hijos, ser alumnos, ser pareja, ser padres, ser trabajadores responsables. Cada etapa parece traer un papel nuevo que debemos aprender a sostener. Y lo hacemos lo mejor que podemos. Nos enseñan desde chicos que ser buenos en la vida es justamente eso: cumplir bien con lo que se espera de nosotros. Ser responsables. Estar presentes. Hacer lo correcto. Con el tiempo vamos construyendo una identidad hecha de esos lugares que ocupamos. Soy madre. Soy profesora. Soy pareja. Soy hija. Pero a veces, en algún momento del camino, aparece una pregunta silenciosa. No llega de golpe. No hace ruido. Simplemente se instala. ¿Quién soy yo más allá de todo eso? Porque los roles organizan la vida, pero no necesariamente revelan la esencia de una persona. Los roles hablan de lo que hacemos, de las responsabilidades que asumimos, de los vínculos que sostenemos. Pero la identidad profunda suele ir por otro lado. Durante muchos años estamos ocu...