El susurro de la paciencia
El susurro de la paciencia
Por Uma Luna
Hay momentos en los que siento que todo debería pasar ya.
Que el cuerpo responda, que el sueño regrese, que los resultados aparezcan.
Pero entonces recuerdo… no todo florece con rapidez.
Y aparece ella, la paciencia.
No entra con ruido. Llega como un susurro.
Recuerdo mi accidente en moto en 2012, ese punto de quiebre.
Ahí comenzó un camino nuevo, aunque en ese entonces no lo sabía.
Tuve que aprender a frenar, a escucharme, a esperar.
Y eso, para alguien que siempre fue de resolver y avanzar, fue un desafío enorme.
También lo veo hoy, con mi insomnio.
Esa lucha silenciosa con el descanso,
donde el cuerpo no duerme, pero el alma pide calma.
Y estoy aprendiendo, como puedo,
a esperar sin desesperar.
A observar mis hábitos, mi energía, mis pensamientos.
A darme el permiso de probar, fallar y volver a empezar.
Y así también construí mi Centro Holístico.
Clase a clase, año tras año, con amor y constancia.
Nada fue inmediato. Todo llevó su tiempo.
Y si lo hubiera apurado… no sería lo que es hoy.
La paciencia es eso:
una práctica silenciosa de confianza.
Una forma de amar sin apurar.
De soltar sin rendirse.
Hoy, desde mis 54 años, también aprendí a ser paciente con mi cuerpo.
Ya no busco la postura perfecta ni la figura ideal.
Busco presencia, honestidad, y conexión.
Y eso, lo encontré solo cuando dejé de correr detrás de una versión de mí misma
y empecé a quedarme… conmigo.
Ojalá este texto te recuerde que tus tiempos son sagrados.
Que tus procesos no tienen que apurarse para ser válidos.
Y que muchas veces, en la pausa…
es donde florece la verdadera transformación.

Comentarios
Publicar un comentario