La Magia de una Pijamada inolvidable

 

La magia de una pijamada inolvidable



Vivimos una pijamada muy especial, de esas que quedan grabadas en el corazón. Esta vez, logramos reunir a todos los nietos, incluyendo a los más pequeños que nacieron en pandemia. De repente, éramos muchos más, y las carpas no fueron suficientes para albergarnos a todos.

Terminé durmiendo en el auto junto a uno de mis nietos, y lejos de ser un inconveniente, fue una experiencia única. Sentí su confianza al apoyarse en mí, su necesidad de compartir ese momento juntos, y en ese pequeño espacio, con la noche como testigo, reafirmé lo hermoso que es ser abuela.

El fogón nos reunió en una ronda de risas y malvaviscos calentados en el fuego. Jugamos, nos sumergimos en la pileta, y mientras los observaba desde afuera, no pude evitar preguntarme qué quedará de esta noche en sus corazones. ¿Recordarán estos momentos cuando crezcan? ¿Seguirán organizando estas pijamadas con sus propios hijos y nietos? Me gusta imaginar que sí, que de alguna forma este simple encuentro se transforme en una tradición familiar.

Con Celeste tuvimos poco tiempo para hablar, cada una ocupada en cuidar y disfrutar de sus nietos. Pero nuestras miradas se cruzaban con complicidad, sabiendo que, aunque la vida nos llevó por caminos distintos, seguimos compartiendo lo más valioso: la familia y una amistad que nació con nosotras. Dos mujeres que fueron madres jóvenes y que hoy, con nietos en sus brazos, se sienten orgullosas de lo que han construido.

Cuando la noche avanzó y el fuego del fogón se apagó, quedó encendida otra llama: la del amor incondicional. Porque más allá de las risas, los juegos y las anécdotas, lo que realmente dejamos en nuestros nietos es la certeza de que hay un lugar en el mundo donde siempre serán amados, donde siempre podrán volver.

Ojalá, algún día, ellos también reúnan a sus familias alrededor de una fogata, mirando el cielo estrellado y recordando que una vez, cuando eran niños, hubo una noche mágica que los marcó para siempre.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Nada es casualidad.

Cuando seguimos viendo al que ya no es "

Cuando las abuelas se reúnen, el tiempo baja la voz