Hacernos cargo de nuestra propia vida...
Hacernos cargo de nuestra propia vida
A menudo, los hijos pasamos la vida culpando a nuestros padres por lo que hicieron o dejaron de hacer. Pero, como adultos, es nuestra responsabilidad tomar las riendas de nuestra propia vida.
Si hay algo que queremos cambiar, cambiémoslo. Sin excusas, sin culpas. Dejar atrás los reproches nos libera. Culpar a otros por nuestros fracasos es más fácil que asumir nuestra propia responsabilidad, pero solo cuando lo hacemos podemos sanar.
Perdonar y aceptar que las personas son como son —y fueron como pudieron ser— nos permite avanzar. Nadie es perfecto, la perfección no existe. Cuanto antes comprendamos esto, antes encontraremos paz.
Aprendamos ahora, mientras tenemos tiempo, en lugar de esperar a estar en el lugar de nuestros padres para entender su humanidad. Sigamos creciendo por lo que queremos ser, no por lo que no fueron con nosotros
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