Cuando las emociones no tienen nombre
Cuando las emociones no tienen nombre A veces, nos encontramos en un estado que no es ni alegría ni tristeza, sino algo en el medio. Un espacio donde las emociones parecen suspendidas, como si el tiempo corriera sin dejar huella. Eso es lo que sentí últimamente: una neutralidad emocional difícil de explicar. Me di cuenta de que mi mente suele tomar el mando, analizándolo todo, buscando respuestas y certezas. Y en medio de tanto pensamiento, las sonrisas espontáneas parecían haberse escondido. ¿Cuándo fue la última vez que reí sin motivo? ¿Cuándo dejé de permitirme sentir sin cuestionarlo? Pero la vida siempre encuentra formas de traer luz. Cada vez que veo a mis nietos, cuando bailo folklore o cuando me detengo a contemplar un paisaje hermoso, siento algo distinto. Esas son mis pausas de felicidad genuina, momentos donde la mente se calla y el corazón habla. Por mucho tiempo, llorar me pareció una debilidad. Me vestí de fortaleza para enfrentar la vida, para sostener a mis hi...