Las metas también pueden ser cumplidas al contrario

Hay caminos que no siguen el orden del folleto.
El mío no lo siguió nunca.

Cuando otros bailaban la adolescencia, yo me vestí de esposa a los 14.
Cuando tocaba descubrir el mundo, ya sostenía una vida entre brazos a los 15.
La secundaria llegó después, como llega lo verdadero: cuando una está lista.

Dicen que todo tiene su tiempo. Yo aprendí que el tiempo también se puede dar vuelta como un mate bien cebado.
A los 40 empecé a estudiar. Y no paré más.
Un curso, un taller, una pregunta nueva. Porque el conocimiento no envejece, se expande.
Y porque compartir lo aprendido es una forma profunda de amar.

Hoy, a los 54, no estoy cerrando nada.
Estoy abriendo.
Abriendo una etapa que muchos temen y yo abrazo.
Menopausia, sí.
Cuerpo que cambia, sí.
Pero también claridad, fuerza, criterio y una belleza que ya no pide permiso.

Hice todo al revés, dicen.
Yo digo: lo hice a mi manera.
Y acá estoy, demostrando —con hechos, no con slogans— que se puede estar bien, vital, presente y en paz en esta edad que, sin dudas, es la mejor.

Porque las metas no siempre se cumplen en orden…
pero cuando se cumplen con conciencia, llegan más firmes que nunca.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Nada es casualidad.

Cuando seguimos viendo al que ya no es "

Cuando las abuelas se reúnen, el tiempo baja la voz