🌕 No, no es suerte. Es disciplina. Es decisión. Es amor propio.
Hay frases que se repiten como eco cuando alguien te ve bien.
— Qué suerte tenés de estar así.
— Qué suerte que podés viajar.
— Qué suerte que tenés esa energía…
Y yo las escucho. Sonrío. Pero por dentro, algo en mí se levanta como una llama.
Porque no es suerte.
Es trabajo.
Es decisión silenciosa, constante.
Es elegirte incluso cuando nadie aplaude.
No se trata solo de tener ganas.
Hay días que no tengo ni fuerzas.
Hay mañanas frías, cuerpos que duelen, pensamientos grises. Y sin embargo, me levanto.
Me muevo.
Respiro.
Me hablo con ternura.
Y me recuerdo lo que soy capaz de hacer.
Me cuido porque me amo, no porque me sobre el tiempo.
Me esfuerzo porque me lo merezco, no porque me sea fácil.
Y sobre todo, me organizo, planeo, visualizo… porque entendí que la vida que deseo se construye paso a paso, hábito por hábito, día tras día.
✧ Los viajes no caen del cielo
Cuando alguien me ve viajando, descansando en una playa o caminando por algún rincón soñado, vuelve la frase:
— Qué suerte que podés…
¿Suerte?
No saben que hace meses vengo guardando en mi cajita de soñar y viajar, esa que decidí crear como un compromiso conmigo misma.
Que antes de ese viaje, me dije muchas veces:
“Yo puedo. Yo me lo merezco.”
Que hice un mapa mental. Que lo visualicé. Que recorté gastos innecesarios, que vendí cosas que no usaba, que anoté cada ingreso y cada egreso, y que fui sembrando esa realidad como quien cuida una semilla sabiendo que va a florecer.
No fue suerte.
Fue planificación con alma.
Fue visión + acción + perseverancia.
✧ Los mini hábitos: una revolución silenciosa
Hace un tiempo descubrí que si uno mejora solo un 1% cada día… en un año habrá crecido un 36%.
Y no hablo solo del cuerpo. Hablo del alma.
Del dinero.
De los vínculos.
De la paz interna.
Ese 1% puede ser tomar agua antes de comer.
O respirar profundo antes de contestar un mensaje.
O decir “no” a lo que me aleja de lo que quiero.
O caminar 10 minutos más.
O repetir en voz alta: “Esto también lo puedo”.
Y así, con pequeñas acciones sostenidas, una empieza a transformarse. Sin gritos. Sin fuegos artificiales. Pero con una fuerza que ya nadie puede detener.
✧ Perseverancia y triunfo:
No, no es suerte.
Es el fruto de días sin ganas, de semanas con dudas, de meses de planificación.
Es confiar en que, si sigo plantando semillas, tarde o temprano florece.
Es perseverancia.
Y el triunfo no es el aplauso, ni la foto en la playa, ni el cuerpo en forma.
El verdadero triunfo es mirarme al espejo y decir:
“Hoy también me elegí.”
🌱 Y vos, que estás del otro lado, si alguna vez sentiste que no podías…
Respirá.
Empezá con algo pequeño.
Una elección consciente.
Un paso distinto.
Un gesto de amor propio.
Porque lo que hoy parece mínimo… mañana será tu base más fuerte.
Y no te sorprendas si un día, alguien te dice:
— Qué suerte que tenés…
Y vos, con una sonrisa sabia, pienses:
“Suerte no… decisión.”
Con amor, verdad y constancia,
Uma Luna 🌙
Comentarios
Publicar un comentario