Cuando la luna no me deja dormir
🌕 Cuando la luna no me deja dormir
Por Uma Luna
Anoche, la luna entraba por la ventana como una visita antigua que viene sin avisar, pero una parte mía la estaba esperando.
Brillaba esplendorosa, redonda, blanca, casi impertinente.
Yo la miraba fascinada. Y aunque sabía que era demasiada luz, no quise cerrar la cortina.
¿Cómo cerrarle la puerta a lo que me ilumina el alma?
Alguien me sugirió que la tape: “Es demasiada claridad”.
Tenía razón. Pero yo tenía la luna frente a mí, y eso, para mí, es mucho más que una luz.
Es compañía. Es espejo. Es verdad.
A la una de la mañana abrí los ojos, y ya no pude dormir.
El cuerpo quieto. La mente despierta.
Y el alma... también.
Venimos de días cargados. Palabras cruzadas, emociones en el aire, corazones sensibles.
Y yo estaba así.
Transparente.
Como si la luna me hubiera quitado las capas y me dejara ver (sentir) todo.
Y entendí: la luna no me desvela.
Me despierta.
Despierta emociones, memorias, decisiones.
Despierta mi intuición.
Y a veces, también, mi insomnio.
La luna me acompaña desde siempre.
Si viajo, busco su reflejo en el mar.
Si sueño, la imagino allá arriba, guiándome como faro silencioso.
Si elijo una fecha para moverme, deseo que sea con luna llena.
Porque la luna y yo tenemos un pacto:
ella brilla allá arriba,
y yo aprendo a mirarme en su reflejo, acá abajo.
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✨ Si estás leyendo esto y alguna vez sentiste que una luna te desvelaba, quizás no fue casualidad.
Tal vez era tu alma... queriendo hablar.
Y si te animás a escucharla, todo empieza a tener sentido.
Con amor y ojos brillantes,
Uma Luna

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