La vida es simple...
La vida es simple
Nosotros la complicamos. Son nuestros pensamientos los que, una y otra vez, tejen historias que terminan influyendo en nuestras acciones. Pero, al final del día, ¿cuánto de lo que pensamos es real?
Si pudiéramos observar nuestros pensamientos sin dejarnos arrastrar por ellos, descubriríamos que, en este momento presente, nada de lo que imaginamos está ocurriendo. Solo estamos aquí. Respiramos, vivimos, nos alimentamos. La realidad es simple, mucho más de lo que creemos.
Pero entonces surge una pregunta: ¿necesitamos de estos pensamientos para darle sentido a nuestra existencia? Sin ellos, no habría motivación, emoción ni propósito. Solo atenderíamos nuestras necesidades básicas, como lo hacían nuestros ancestros antes de evolucionar.
¿Nos gustaría vivir así? No lo creo.
Tal vez la clave no sea eliminar los pensamientos, sino aprender a observarlos sin identificarnos con ellos. Darnos cuenta de que están ahí, pero no somos ellos. La vida es simple… y cuando aprendemos a habitarla en su esencia, todo cambia.

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