Paisajes del Alma: "Reflexiones en un Viaje en Tren"

 

"Paisajes del Alma: Reflexiones en un Viaje en Tren"



El tren avanza lento, meciendo mis pensamientos al compás del paisaje. A través del ventanal del camarote, los arbustos de Santiago del Estero me recuerdan que la vida es un ciclo constante: algunos se ven secos, otros brotan con fuerza, anunciando la renovación.

 

Hoy es un día especial. El cielo azul se extiende infinito y la calma que me envuelve es la misma que me regala este viaje. Observar la tierra, las flores dispersas entre las matas, una casita solitaria a lo lejos… todo es un cuadro en movimiento que quiero absorber con cada fibra de mi ser. Me entrego a este instante con gratitud, sabiendo que en unas horas todo esto quedará atrás y el viaje llegará a su fin.

 

Pero cada viaje deja aprendizajes. Y este, como tantos otros, me recuerda la belleza de soltar por unos días la rutina, con la certeza de que al regresar todo sigue funcionando, todo sigue latiendo en su ritmo natural. Aun así, el anhelo de volver está siempre presente, porque uno quiere la vida que ha construido con amor, con esfuerzo, con decisiones diarias que han ido moldeando lo que somos. Quiero esa vida que fui armando poco a poco, junto a mi compañero elegido, a mi familia, a las personas que caminan a mi lado.

 

Y en medio de este vaivén de pensamientos, aparece ella, mi nieta hoy cumple diez años. Nunca olvidaré el día que nació y la tuve en mis brazos por primera vez, y se conectaron nuestras miradas. Ahí supe el significado del "amor" en todas sus formas. Fue un momento único, un instante suspendido en el tiempo que quedará para siempre en mis retinas y en mi corazón. Desde entonces, nos une una complicidad especial, esa conexión profunda de abuela y nieta que nada podrá romper.



 

Viajar en tren es un recordatorio de cómo deberíamos vivir: en calma, en paz, con paciencia. Confiando en que cada estación tiene su momento justo, que el trayecto es tan valioso como el destino, y que a veces el simple hecho de mirar por la ventana y respirar es suficiente.

 

La vida sigue, los trenes siguen partiendo y regresando, y nosotros seguimos eligiendo, cada día, los paisajes a los que queremos volver.

 

📌 Próxima parada: Tucumán

Cada viaje es una historia en sí misma, y este no termina aquí. Si te gustó este relato, te invito a seguir la próxima parte de mi travesía en tren, donde compartiré las aventuras y aprendizajes que me regaló el camino a Tucumán.

 

Porque, después de todo, la vida es como un viaje en tren: siempre hay una nueva estación esperando por nosotros. 🚆✨

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