Mi insonmio y yo...

Durante años, el insomnio ha sido una presencia constante en mi vida, como una sombra que me acompaña en las noches más silenciosas. No recuerdo exactamente cuándo comenzó, pero hoy comprendo que llegó para enseñarme algo, para "despertar" partes de mí ancladas en el pasado y en recuerdos dolorosos.

 

La pandemia fue un punto de inflexión. Nos cambió a todos, potenciando nuestras vulnerabilidades. En mi caso, exacerbó mi ansiedad y control mental, llevándome a un estado en el que mi cerebro no podía descansar. A pesar de probar todo tipo de soluciones, desde cambios de hábitos hasta medicación, nada parecía funcionar completamente.

 

Recuerdo que en mi búsqueda por una solución, decidí confiar en la medicina tradicional. Probé con tratamientos y medicaciones que me ayudaron en su momento, me sostuvieron cuando lo necesité, pero también comprendí que no podía depender de ellas para siempre. Aprendí que debía tomar las riendas de mi vida, enfrentar mis miedos y trabajar en mi bienestar de una manera más consciente y profunda.

 

A lo largo de este camino, he enfrentado situaciones difíciles: la obligación de vacunarme contra mi voluntad, los matrimonios de mis hijos en plena pandemia y  la incertidumbre que estos momentos trajeron consigo, así como el desafío de encontrar una manera en la que ambos, mi pareja y yo, pudiéramos dormir cómodamente sin afectar el descanso del otro, la lucha interna por aceptar lo que no puedo controlar.

 

Hoy sigo con mi terapia, con altos y bajos, con caídas que me han golpeado fuerte, pero esta vez decidí decir basta. Basta de sentirme víctima de mis propias circunstancias, basta de buscar respuestas afuera, basta de resistirme a lo que es.

 

A veces siento que mi vida es como una casa en construcción, donde hay momentos de demolición necesarios para poder reconstruir con cimientos más firmes. El insomnio ha sido ese recordatorio constante de que aún hay espacios por sanar, rincones por iluminar y muros por derribar.

 

Estoy en proceso...

 

Hay cosas que aprender y hay cosas que reprogramar.

Hay cosas que soy y no quiero ser.

Hay cosas que aún no soy y quiero serlo.

Hay cosas que aún no sé, pero estoy buscando saber.

Estoy en construcción, pero he estado en demolición.

Ron Israel


Comentarios

Entradas populares de este blog

Nada es casualidad.

Cuando seguimos viendo al que ya no es "

Cuando las abuelas se reúnen, el tiempo baja la voz