Cuando los hijos vuelan… ¿dónde queda una?
Cuando los hijos vuelan… ¿dónde queda una? Hoy me descubrí pensando en mis hijos. Ya no viven conmigo. Ya no me necesitan como antes. Ya no me piden la leche tibia, ni que los lleve, ni que los arrope. Ahora tienen sus propias casas, sus propios amores, sus propios ritmos. Y yo… Me encuentro muchas veces preguntándome si hice lo suficiente cuando los tenía conmigo. Si estuve presente. Si los abracé lo suficiente. Si les dije que los amaba… no solo cuando dormían. La culpa viene como una vieja conocida. Me recuerda lo que no hice, lo que no dije, lo que no supe. Y a veces, me impide disfrutar lo que sí tengo hoy: el milagro de que mis hijos estén vivos, sanos, formando sus propias familias. Y yo, siendo testigo, en silencio, de su vuelo. Pero, ¿cómo se hace para ser madre cuando ya no necesitan una madre? ¿Alcanza con un mensajito preguntando cómo están? ¿Alcanza con decir "acá estoy si me necesitan"? ¿O hay que aprender a amar en la distancia, sin molestar, sin invadir, sin ...